jueves, octubre 22, 2015

El paso del tiempo sobre un cuadro.

Cuadro al óleo previo realizado en 2013

Cuadro final terminado en 2015

Cómo aguanta el paso del tiempo un cuadro al óleo.

Como en otras ocasiones he comentado, a veces sucede que cuando se realiza un cuadro no siempre aguanta bien el paso del tiempo. Esto que en principio puede resultar algo complejo de entender y abstracto intentaré explicarlo desde el punto de vista de artista en este comentario sobre un cuadro al óleo de un paisaje de unos espinos en flor que pinté en el año 2013 y que he finalizado esta semana o mejor dicho abandonado ya que como describiré a continuación creo que un cuadro no tiene fin y todos están de algún modo abiertos.

El lugar que pinté en su día era los alrededores de Miraflores de la Sierra en Madrid, lugar en el que resido y tengo mi estudio de pintura. Un día de comienzos de primavera paseaba con mis hijos cuando me topé con unos espinos que habían adelantado su floración y pensé que eran preciosos y debía pintarlo. El contraste de los árboles de alrededor aún sin hojas y el blanco de los espinos hacía que deslumbrasen y llamaran la atención de modo que tomé algunas fotos y algunos apuntes del natural y me puse a pintar. Pasado un tiempo lo dejé y pensé que era suficiente...pero no lo era. El cuadro lo abandoné y estuvo así dos años y durante este tiempo he estado mirando y volviendo a mirar el cuadro pero cada vez que lo miraba veía que no estaba envejeciendo bien. Nuestra pintura evoluciona, en mi caso hacia un Impresionismo detallado y este cuadro primero tan suelto en su ejecución no me convencía. Y lo mejor que uno puede hacer con algo así es volver a trabajar sobre ello para tranquilidad del artista sobre todo. De modo que hace unas semanas retomé el cuadro y volví a pintar. Con el tiempo se madura, se cambia, nunca se termina de aprender y de cambiar constantemente y la pintura va cambiando a medida que nosotros también lo hacemos. Es una cuestión natural. Luego hay cuadros que por el contrario resisten el paso del tiempo y siguen teniendo esa calidad deseada por el artista, el porqué no sabría explicarlo pero esto sucede a veces.
En el cuadro final se puede ver cómo todo está mucho más detallado, con más pinceladas, muy unidas entre sí y con más matices de color en toda la obra. La composición general es la misma pero los colores y los detalles han cambiado.
Esto en general le ocurría a Paul Cezanne que solía abandonar los cuadros y muchos de ellos están fechados en su realización con dos, tres y más años ya que solía reflexionar sobre el cambio y sobre su cambio, el que producía la naturaleza en el artista y plasmaba sobre el lienzo. Un cuadro no se termina, no se finaliza, hacer esto según Picasso era como matar el cuadro, la obra. Creo firmemente en esto y creo que un cuadro se abandona, se deja por diversos motivos, los mismos motivos que se tienen para comenzarlo y llega un punto en el que se decide abandonar y no hay más que aportar a la obra. Esto no significa que los cuadros queden incompletos pero siempre quedan abiertos a que quizás un espectador pueda completarlo y añadir al mirarlo su conclusión final.

viernes, octubre 09, 2015

Imaginando el color

Dos cuadros al óleo realizados por encargo

Cuadro al óleo terminado del pazo A Granxa
Hace un tiempo recibí el encargo de realizar dos cuadros al óleo. Esto no sería nada nuevo ni fuera de lo común sino fuera porque los cuadros debían ser pintados a partir de unas fotografías en blanco y negro de los años setenta que me habían proporcionado. Los lugares, un pazo en la provincia de Orense y la iglesia de San Benito de Rabiño también en la provincia de Orense.

Los lugares parece que han cambiado bastante y debía pintarlos tal y como estaban, es decir con el mismo paisaje alrededor y los supuestos colores que allí existen. Algo complejo porque aparte de imaginar el color también debía imaginar la luz. Pero la composición de las fotografías me hacían querer pintarlas ya que tenían un encuadro muy adecuado para realizar un cuadro al óleo con un estilo  y técnica impresionista tan característica en mis cuadros.


Fotografía original del pazo

Aquí muestro el resultado junto con las fotografías. Como se puede ver las he cambiado un poco y las he adaptado al tamaño de lienzo elegido re-colocando un poco la perspectiva y los elementos de la escena. En la primera imagen se aprecia la construcción del lugar algo más de perfil que en el cuadro ya que la idea era el poder sacar bien la fachada de la casa. En ambos cuadros los colores varían un poco, los tonos verdes de la vegetación cambian debido al paisaje que es algo distinto y la luz en las imágenes también cambia algo.




El estilo es el que predomina en toda mi pintura, en general con una técnica impresionista con una pincelada corta y muy unida entre sí. El color y la luz se mezcla consiguiendo un conjunto consistente. Con gran cantidad de capas de pintura cada cuadro está compuesto muy despacio y con varias sesiones de trabajo pensando bien cómo organizar la composición de caca cuadro y sobre todo en la luz y el color, en los colores oscuros que proporcionan sombras y en los más claros que aportan luz a cada obra.

Fotografía de la iglesia de San Benito de Rabiño

A continuación dejo un vídeo en el que se puede apreciar el cambio de la fotografía al cuadro.


viernes, octubre 02, 2015

Escenas de niños. Dos cuadros al óleo

Dos cuadros al óleo de motivos similares pero en diferentes lugares

Durmiendo, oleo sobre lienzo
Pintar cuadros en los que los protagonistas principales son niños es algo que siempre me ha gustado hacer. Recientemente debido a un encargo y por otro lado a modo personal he realizado dos cuadros de escenas en las que los niños son protagonistas.

Son dos cuadros con escenas muy diferentes pero tienen en común la intimidad del momento a pesar de que los lugares y el entorno sea muy distinto. El primero es un niño durmiendo al amanecer. Se trata de mi hijo pequeño que una buena mañana de verano tuve oportunidad de ver mientras dormía de modo accidental al pasar por su habitación. Me quedé observando y pensé que en la escena había un cuadro, pensé que era perfecto tanto por la postura que tenía en ese momento como por al luz, de modo que realicé unas cuantas fotografías y decidí pintar el cuadro sólo sacando una pequeña parte del cuerpo y la cabeza con el cabecero de la cama.

Me gustaba el gesto de placidez y tranquilidad, el modo que duermen los niños no es comparable a cómo lo hacen los adultos. Me pareció un momento precioso que debía pintar. Un momento íntimo que quizás incrementa su intimidad al plasmarlo sobre el lienzo ya que lo extraemos de ese momento para observar sólo de un modo muy preciso un instante. Un cuadro que contiene una gran influencia de la pintura impresionista como en casi toda mi obra tanto en el motivo como en la técnica.

En la playa, oleo sobre lienzo
Por otra parte en el siguiente cuadro se puede ver una escena de playa. Diferente al anterior pero también se trata de un momento muy particular y íntimo aunque estén en un entorno abierto ya que los tres niños del cuadro observan cómo cae el agua en el cubo ajenos a quienes les observan.

Cómo fondo el mar con dos personas en el agua que apenas se ven a la izquierda y alguna vela en el horizonte, un mar de tonos azules y verdes que dejan ver que se trata del Mediterráneo.
Un momento de verano en una mañana en la que tres niños juegan bajo un sol que hace que se generen sombras por todos lados y esto hace que al luz también nos hable y muestre una escena que a menudo hemos vivido.