lunes, julio 07, 2014

Los interiores de Vermeer.

Santa Práxedes,  obra de Vermeer

 Recientemente se ha dado la noticia que una nueva obra de Vermeer va a ser subastada. Se trata de una obra de juventud del artista de Delft cuando contaba con 22 o 23 años. En esta pintura se puede ver mucha diferencia respeto a las siguientes obras de Vermeer y sobre todo al motivo en si. El artista holandés no era demasiado religioso aunque si abundan este tipo de temas en los cuadros de juventud de muchos artistas de la época, quizás para hacerse un hueco entre los artistas favoritos de la iglesia ya que a menudo financiaban muchas obras para decoración de diferentes iglesias y catedrales y era un modo de sobrevivir para muchos artistas.

No tiene que ver demasiado con e Veermer posterior aunque si se puede ver la mano de futuro artista que será y que un día pintará cuadros tan famosos como "El arte de la pintura" o "Muchacha con turbante" más conocida como "La joven de la perla".



 Quizás lo que llame más la atención es la quietud del ambiente que se respira en este tipo de cuadros que Vermeer pinta en su madurez. Aunque en otros también se puede apreciar el sonido de un instrumento o las carcajadas de los protagonistas del cuadro en la mayoría son estancias solitarias con una persona o dos como mucho con la luz tenue o indiferente de tiempo gris muy típico de Holanda que iluminan las estancias con una luz en la que no se aprecian los rayos del sol directos.


Vermeer retrató a figuras de la aristocracia de Delft ya que sus obras a menudo se situaban bajo el mecenazgo de familias pudientes pero también retrato a gente más humilde como la lechera que sobre estas líneas vierte su jarra de leche dentro de un recipiente. Lo que hace diferente a Vermeer de otros artistas de interiores es la magia de lo cotidiano, el ambiente de sosiego y relajación que se puede apreciar en sus cuadros y esa luz tan uniforme en todas las obras pero que a la vez añade mucho color y viveza a toda la obra.



 En al mayor parte de los casos los cuadros del artista no suelen  ser demasiado grandes sino todo lo contrario en algunos casos utilizando un formato muy pequeño lo que hace realmente complicado ese grado de perfección y detalle en cada pintura. El silencio, el crujir de la tarima o de los muebles que hay en la sala completamente en silencia podría ser algo que podemos sentir en la obra de Vermeer ya que nos hace viajar en el tiempo al siglo XVII holandés y eso no tiene precio.

 


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