martes, julio 29, 2014

Dos cuadros de flores en acuarela

Cuadro en acuarela de un paisaje de flores amarillas

He pintado recientemente estos dos cuadros en acuarela de 50x50 cms cada uno de dos paisajes de flores. Cada uno tiene unos colores aunque la composición es muy parecida en ambos. Se trata de dos paisajes de primavera en los que la línea del horizonte se sitúa a la mitad generando dos campos o zonas muy definidas, cielo y tierra. El cielo tiene en este cuadro tanta importancia como la zona de la tierra ya que se compone de nubes y varios colores de azul y morado. Se trata de dos paisajes en los que he utilizado una técnica impresionista en ambos y he pensado que tenía mucho sentido el verlos juntos.

Cuadro de un paisaje de flores rosas en acuarela 
Al margen de la técnica empleada y demás componentes técnicos de la pintura cabe destacar lo que nos puede atraer de este tipo de paisajes, es decir de mi idea sobre lo que nos viene a la mente cuando los vi por primera vez. Estos paisajes son reales y en todo momento me he basado en una imagen real para pintarlos y están ahí afuera sólo hay que salir y andar un poco, a veces nos pillan un poco a trasmano y hay que recorrer un pequeño camino hasta llegar a el pero están ahí. Un sentimiento de infancia y tranquilidad nos recorre por todo el cuerpo cada vez que contemplamos un panorama así. Feliz día.

jueves, julio 17, 2014

La naturaleza como influencia en la pintura

A lo largo de toda la historia del arte el artista se ha valido de la naturaleza como elemento inspirador o como fuente de recursos para realizar sus obras. Esto ya sucedía desde la Prehistoria cuando el hombre inspirado por lo animales que veía a su alrededor o incluso a veces por la flora lo representaba en las paredes de las cuevas y es que el hombre siempre ha sentido la necesidad de representar a sus iguales lo que vivía y sentía siendo un catalizador de estímulos y sensaciones que le rodeaban capaz de percibirlo y plasmarlo a través de la pintura.

A veces paseando o bien en nuestro entorno más cercano vemos cómo un pequeño elemento nos acompaña y hace que nuestros cuadros se vean de algún modo influenciados por este elemento.

Árbol frente a la ventana de mi estudio de pintura

En mi caso un árbol situado frente a mi estudio de pintura me acompaña a lo largo de las estaciones y soy testigo de su cambio, veo como se le caen las hojas, se cubre de nieve, le vuelven a salir las hojas y así continuamente. Hace poco lo comentaba en una red social y es verdad, la influencia que este árbol produce en la pintura es inevitable, sobre todo si lo que se pinta en muchas ocasiones son paisajes aunque el motivo en sí tiene poco que ver ya que estoy convencido que esto puede afectar a cualquier artista de cualquier disciplina.

Quizás haya que destacar desde la Escuela de Barbizón que fueron los primeros en pintar al aire libre los artistas que se sintieron más inspirados por la naturaleza a la hora de desarrollar sus cuadros. Y a partir de entonces seguirían los impresionistas que sin duda así lo reflejan sus cuadros.

Claude Monet pintando en Giverny
Volviendo al lugar dónde comencé este comentario, para el artista permanecer envuelto de la naturaleza es algo muy positivo a la hora de crear ya sea en un estilo u otro. La naturaleza es un gran maestro y nos enseña su obra en cada rincón cada vez que paseamos entre ella, sólo hay que fijarse un poco para ver cómo esculpe raíces de árboles sobre una piedra o deja elevar una hilera de chopos a la ribera de un río para mostrarnos toda su belleza, nos hace un regalo que debemos saber capturar al instante sobre el lienzo.

Cuadro al oleo de un paisaje de amapolas

Cuadro al óleo de un paisaje de chopos y amapolas
Por último os muestro un par de cuadros al oleo que he realizado recientemente que son fruto de lo que vengo hablando en este comentario. Se trata de dos paisajes en los que las flores y los árboles son el resultado de una rigurosa investigación sobre el color y la luz que tiene la naturaleza en una época determinada del año como es la primavera.

Paul Cézanne solía decir que debemos tomar a la naturaleza como ejemplo, como soporte no pretender copiarla sino valernos de ella para realizar nuestra obra, es decir que sea un elemento presente pero sin llegar a copiarla ya que la naturaleza por si sola tiene una fuerza creadora con la que no podemos compararnos.

Esto es en lo que estoy estudiando desde hace un tiempo, el estudio y comportamiento de la naturaleza pasado al lienzo, y creo que básicamente es lo que hace cualquier paisajista que interpreta la naturaleza y el paisaje pero no lo copia, eso es otra cosa, simplemente interpreta lo que ve y sale por su mano a través del pincel, es como un filtro y esto no deja de ser curioso.



lunes, julio 07, 2014

Los interiores de Vermeer.

Santa Práxedes,  obra de Vermeer

 Recientemente se ha dado la noticia que una nueva obra de Vermeer va a ser subastada. Se trata de una obra de juventud del artista de Delft cuando contaba con 22 o 23 años. En esta pintura se puede ver mucha diferencia respeto a las siguientes obras de Vermeer y sobre todo al motivo en si. El artista holandés no era demasiado religioso aunque si abundan este tipo de temas en los cuadros de juventud de muchos artistas de la época, quizás para hacerse un hueco entre los artistas favoritos de la iglesia ya que a menudo financiaban muchas obras para decoración de diferentes iglesias y catedrales y era un modo de sobrevivir para muchos artistas.

No tiene que ver demasiado con e Veermer posterior aunque si se puede ver la mano de futuro artista que será y que un día pintará cuadros tan famosos como "El arte de la pintura" o "Muchacha con turbante" más conocida como "La joven de la perla".



 Quizás lo que llame más la atención es la quietud del ambiente que se respira en este tipo de cuadros que Vermeer pinta en su madurez. Aunque en otros también se puede apreciar el sonido de un instrumento o las carcajadas de los protagonistas del cuadro en la mayoría son estancias solitarias con una persona o dos como mucho con la luz tenue o indiferente de tiempo gris muy típico de Holanda que iluminan las estancias con una luz en la que no se aprecian los rayos del sol directos.


Vermeer retrató a figuras de la aristocracia de Delft ya que sus obras a menudo se situaban bajo el mecenazgo de familias pudientes pero también retrato a gente más humilde como la lechera que sobre estas líneas vierte su jarra de leche dentro de un recipiente. Lo que hace diferente a Vermeer de otros artistas de interiores es la magia de lo cotidiano, el ambiente de sosiego y relajación que se puede apreciar en sus cuadros y esa luz tan uniforme en todas las obras pero que a la vez añade mucho color y viveza a toda la obra.



 En al mayor parte de los casos los cuadros del artista no suelen  ser demasiado grandes sino todo lo contrario en algunos casos utilizando un formato muy pequeño lo que hace realmente complicado ese grado de perfección y detalle en cada pintura. El silencio, el crujir de la tarima o de los muebles que hay en la sala completamente en silencia podría ser algo que podemos sentir en la obra de Vermeer ya que nos hace viajar en el tiempo al siglo XVII holandés y eso no tiene precio.

 


miércoles, julio 02, 2014

El misterio de la luz. Momentos del día retratados al oleo.

Atardecer en el Valle de Bustarviejo (Madrid)
oleo sobre panel
Atardecer en los alrededores de Daimiel, Ciudad Real
oleo sobre panel
Hace muy poco pintaba dos cuadros al oleo en los que la luz era un elemento determinante en el desarrollo de estos cuadros al igual de lo que viene siendo toda la obra que he desarrollado en los últimos tiempos ya que me parece algo fundamental para proyectar no sólo un momento del día sino del estado de ánimo y no del estado de ánimo en el que se encuentra el artista sino lo que el artista quiere hacer sentir a los demás. De alguna manera el artista es un poco manipulador ya que a su antojo introduce de repente en su obra a la persona que la ve llevándola de la mano donde desea, pero creo que todas las artes tienen este componente ya que el artista no introduce en lo que quiere que sintamos en ese preciso momento, bien sea con música, con un libro o como es mi caso con la pintura. Presento dos cuadros muy distintos pero a la vez que tienen una luz en un momento del día muy similar, el atardecer. La hora en que el día se despide y el sol cae dejando una luz muy particular en la que los colores que a lo largo del resto del día no aparecen se pueden apreciar a esta hora del día y tanto el cielo como el paisaje se llena de matices y también donde los contrastes son más fuertes creando sombras de color por todo el paisaje y cierta melancolía nos invade es entonces el momento para retratar estos instantes.