miércoles, julio 24, 2013

Un recuerdo para Sorolla en verano

Los años han pasado pero la luz es la misma. Cuando se viaja al levante, a las playas de Valencia, Alicante o Castellón se puede percibir la luz del Mediterráneo que tantas veces Sorolla pintó. En las fotografías que muestro a continuación se puede ver alternadas algunas reales y otras de cuadros que Sorolla pintó del natural en su día. Todavía me asombro al ver la inmensa obra con un gran número de obras y a la vez con tanta calidad ejecutada en el momento y con las incomodidades de la época en que fueros pintadas, es decir había que desplazarse con todo el material en carros hasta el lugar, en este caso la playa con un ayudante para portar todo llo necesario, luego montar el lienzo y ajustarlo bien con contrapesos y parasoles para evitar sombras y exceso de luces y luego pintar en algunos casos cuadros de gran formato, algo que conlleva gran dificultad.
Pero aquí lo que me gustaría mostrar es la capacidad que Sorolla tenía para tener un buen ojo con los temas elegidos ya que en muchos casos pareciera que llevara una cámara de fotos en vez de unas telas y colores ya que el encuadre y la luz es muy fotogénica como es el caso de algunos de estos cuadros. Las fotos que he puesto las he realizado en los últimos días y como se puede apreciar se acercan mucho a la composición de algunas de las pinturas de Sorolla.
La luz de mañana típica en el Mediterráneo creando una serie de brillos y contraluces inconfundibles y tomadas desde un punto de vista alto en un plano picado desde lo alto del escalón que tienen muchas de estas playas encuadramos a la figura sin apenas cielo con la mirada hacia abajo.
Sorolla tomó unas escenas de la vida diaria y las convirtió en obras de arte. También sucedió esto con Velázquez en el siglo XVII y Goya en el XIX que fueron reporteros de su tiempo con pincel en mano. En general la corriente impresionista también optó por representar escenas de la vida diaría, encuadres poco corrientes en la época en pintura, siendo muy criticados al principio. Creo que es todo un acierto el poder representar este tipo de momentos fugaces sobre un lienzo. Espero que os guste este pequeño experimento entre la realidad y la pintura.































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