martes, octubre 10, 2006

"Camino de Castilla ya no va nadie si no es polvo y arena que lleva el aire..."



En esta colección que aún estoy realizando pretendo captar la luz de Castilla, al menos una parte de esa luz que es la que más me interesa; la del atardecer.La luz de la tarde sobre Castilla es lo que proporciona esa temporalidad, ese ir y venir de las cosas, de algo que se acaba y algo que empezará. Algo especial se puede leer sobre las fachadas de las casas de adobe de estos pueblos donde la luz aliada del tiempo escriben su ir y venir.


El tiempo es una constante en todas mis colecciones pero es en esta colección donde quizá se vea más reflejado el paso del tiempo que abraza a viejos pueblos, olvidados castillos incluso a las gentes de estos lugares.Y el horizonte, que parece infinito en Castilla cuando uno lo contempla acompañado tan solo por el ruido del viento también está presente en muchas de estas pinturas aunque no de manera protagonista.

Salvo en alguna excepción he querido retratar lugares alejados de las rutas turísticas para tratar de llegar mejor al corazón de los protagonistas de esta serie de pinturas; la luz y el tiempo.

Acerca de la pintura de Rubén de Luis

La pintura de Rubén de Luis es un contínuo paseo por la naturaleza.Influído por el entorno que le rodea, se dedica desde hace años apintar paisajes del Guadarrama.
Otro tema por el que siente afición es el paisaje castellano.

Retrata conmaestría los pueblos y paisajes de Castilla y León sintiendo ciertapredilección por la luz de los atardeceres.
Su pintura llena de frescura, de una pincelada suelta, incluso empastadaen ocasiones no carece sin embargo de matices en cuanto a colores ytonos se refiere.

Otra de las principales características de su pintura es la coherencia a lahora de usar el color, una coherencia que hace que el ojo del espectadorpueda sentir armonía.

Mirando sus pinturas uno puede sentir y escuchar el murmullo del viento, el paso del tiempo, las soledades de las cumbres nevadas.y el curso de las estaciones que modela el entorno en el que vive.

La naturaleza y el tiempo como hilo conductor.


El tiempo marca lentamente y sin prisa los ciclos de la naturaleza, transformando el paisaje en cada estación.
De esta manera a lo largo de todo el año capto los colores y la luz que la naturaleza me proporciona en mis cuadros. La naturaleza es el hilo conductor de mis cuadros.
Volver a los orígenes del hombre a través de la naturaleza y la pintura es la finalidad de mi pintura.
La inteción inicial es la obtener un cierto carácter etnográfico que permita representar unos hábitats y unos modos de vida seculares hoy en día en peligro debído a la intensa actividad del hombre dado su cercanía con la gran ciudad.Espero que les guste.